Periódico El Colombiano – Los habitantes de Sabaneta tienen desde hoy 376.000 m2 más de espacio verde para el disfrute gracias a que la Alcaldía acaba de adquirir dos predios privados rurales que serán destinados como zonas de protección y harán parte del patrimonio ambiental de la localidad.

Se trata de las fincas Bellavista y Canalón, ambas con abundante riqueza de flora y fauna, además de poseer fuentes de agua que surten seis acueductos locales, las cuales también deben ser protegidas.

Estos predios se suman a la reserva natural de La Romera (197 hectáreas), que constituye una de sus mayores riquezas ecológicas, ubicada en las montañas de la parte suroriental del municipio.

“Uno de los grandes problemas que ha vivido Sabaneta es el déficit de espacio público para el ciudadano”, fenómeno que se disparó entre 2008 y 2015, cuando se dio un auge de crecimiento en la construcción de vivienda y proyectos habitacionales, subraya Héctor Yepes, secretario General de la Alcaldía.

Esto ha originado la necesidad de emprender un proceso contrario, orientado a tratar de tener más control al crecimiento habitacional y a recuperar espacio verde.

Corantioquia, la autoridad ambiental en la zona rural, indica que “estos predios están asociados a fuentes abastecedoras de acueductos veredales y urbanos, aportan a la protección del recurso hídrico e incrementan las hectáreas disponibles para protección de fauna y flora, porque establecen corredores que se van a conectando para la movilidad de especies animales”, según afirma el subdirector de regionalización de la entidad, Carlos Andrés Naranjo

Los dos predios

Uno de los predios, la finca Canalón, tiene una extensión de 56.000 m2 de suelo de protección, en un territorio donde habitan zarigüeyas, loras y guacamayas, entre otras especies de fauna, además de abundante flora. En su interior corre la quebrada Canalón, que surte el acueducto de San Isidro y aporta caudal al acueducto de Playas Placer.

El predio fue adquirido con recursos propios de la Alcaldía por $1.700 millones.

El otro espacio es la finca Bellavista, que tiene una extensión de 320.000 m2, con aguas propias y una casa de habitación a la que más adelante se le definirá su uso .

La finca está integrada al Parque Central de Antioquia (zona de reserva natural), cerca de La Romera, y fue adquirida en dación de pago por una familia que le adeudaba al municipio cerca de $5.500 millones en impuestos.

Este predio, incluso, a través la oficina de Catastro Municipal, podría extenderse unos 15.000 metros más, con lo cual el área total llegaría a los 390.000 m2. (39 hectáreas).

Acceso ciudadano

¿Pero cómo lo disfrutará la ciudadanía y cuál es el aporte ambiental para el municipio?

Según ha dicho el alcalde de Sabaneta, Iván Alonso Montoya Urrego, “el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de 2009 no se estaba respetando, hoy tenemos desorden y caos en urbanismo, espacio público y movilidad”, y la idea es ordenarlo. La localidad cuenta con una mesa temática en planeación urbana que permite saber cómo está Sabaneta y hacia dónde y cómo expandirse.

El nuevo POT, que es una reestructuración del vigente, se tramita actualmente ante el Concejo local.

Según la Dirección Nacional de Planeación, en Sabaneta el 80% del espacio público está deteriorado. La localidad solo tiene 15 km², pero su densidad es de 3,457 m² por habitante. De los 51.869 habitantes (censo a 2015), 41.381 se concentran en la zona urbana.

La carencia de espacio público por habitante se acentuó en los últimos años y es caótico si se compara con Medellín, que a 2015 tenía 3,8 m2 de espacio público por habitante, mientras el ideal internacional, según el Banco Mundial, es de 10 metros cuadrados.

La promesa de la Alcaldía es que la ciudadanía tenga acceso a ambos lugares, pero que haga un uso adecuado de sus espacios y sus riquezas de flora, fauna y acuíferas.

La Administración deberá fijar las pautas de acceso y el tipo de uso se le dará al lugar.

Ángela Quintero, integrante de la Mesa Ambiental de Sabaneta, mientras celebra estas adquisiciones, señala que será importante la definición del tipo de espacio que se quiere habilitar.

“Es positivo que la gente pueda llagar a este lugar, pero deberá haber una regulación, que se defina la capacidad de carga para que no se sature, que haya vigilancia, pero no de bolillo sino de personas con formación en lo ambiental, que no repriman sino que eduquen”, señala Quintero.

Pide que se combinen estas adquisiciones con mayores controles y freno a las licencias para nuevas construcciones, para así lograr que se tengan los efectos esperados.

“Se nota que hay voluntad política y eso es positivo; lo importante es que el aprovechamiento de estas zonas se haga con las personas que habitan el territorio, que haya pedagogía, lúdica, investigación y protección de sus riquezas ecológicas”, insiste.

Todas estas dudas se irán despejando de la mano con la legislación ambiental y lo que se establezca en el nuevo POT local.

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